11 consejos para madrugar (y no quedarte ARRUGAO por la mañana)

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Sabemos que tomar la decisión para irse a dormir a veces cuesta, sobre todo, cuando el día siguiente hay que trabajar. Lunes, martes, miércoles… la semana se hace cuesta arriba, hasta que llega el viernes y la cosa ya huele a fin de semana. Como sabemos que irse a dormir para conseguir salir de la cama la mañana siguiente no siempre es fácil, hoy te agrupamos todos estos consejos que a veces olvidamos para que de una vez por todas, consigas no quedarte ARRUGAO entre las sábanas.

1. Vete a dormir pronto

¡La obviedad escrita en palabras! Irse a dormir pronto es, probablemente, la clave del éxito. Sabemos que hacemos largas jornadas de trabajo y cuando acabamos, lo único que nos apetece es tirarnos en el sofá, salir a por unas cañas, ir al cine, quedar con el amor de nuestra vida, hacer blabla con las amistades o leer ese libro que tanto nos ha enganchado. Pero, ¡que no se te vaya el reloj! Los expertos dicen -y esto se sabe desde tiempos ancestrales.-, que dormir 8 horas (más o menos) ayuda a rendir mejor el día siguiente. Ahora la cuestión es que hagas tus cálculos: según la hora que tengas que levantarte réstale 8 y este es el momento que deberías tumbarte y consultar tus cosas con la almohada.

2. Deja el móvil o el ordenador en el comedor, en la entrada, en la cocina... Lejos de tu mesita de noche

Hay estudios y teorías que corroboran que mirar la pantalla antes de irse a dormir básicamente nos despierta aún más. La luz azul que desprenden las pantallas engañan a nuestro cerebro y esto hace que nunca acabe de hacer el click para decirse a sí mismo “es hora de ir a dormir”. Sabemos que mirar cuentas interesantes de Instagram (guiño, guiño), engancha. Pero por favor, piénsalo dos veces y mira todo lo que tengas que mirar… ¡antes!

3. No cenes comida pesada y hazlo a tiempo

Ai las cenas románticas, las que hacemos con nuestras amistades por la noche, el pedazo de pizza que pensamos que nos merecemos o esas galletas que reservamos para los días especiales. Somos mucha gente que para comer, solo podemos tomarnos nuestro tiempo durante la cena. Pero aquí pecamos a lo grande. Las digestiones juegan un papel fundamental para dormir bien. Y si además le añadimos que tenemos la costumbre (no sabemos si buena o mala a nivel social y de vivir la vida) de empezar a cenar tarde, la cosa se complica.

4. Haz ejercicio y acaba 3 horas antes de irte a dormir

Mover el esqueleto es sano tanto para la menta como para el cuerpo. Pero sí que es verdad que nos aumenta los niveles de adrenalina y esto se traduce en que el sueño se nos pasa. Lo mejor es trabajar, ir a hacer ejercicio y así, sobre la hora de dormir, somos angelitos en pijama listos para entrar en el mundo de los sueños.

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5. Medita, haz yoga o estiramientos

Meditar... ¿qué? También somos mucha gente que nos sabemos exactamente en qué consiste. La teoría - a grosso modo- dice que tienes que dejar la mente en blanco, huir de cualquier pensamiento y centrarte en la respiración. Por aquí lo hemos probado y sabemos que cuesta y a menudo, no tenemos el estado anímico para hacerlo. Así que si la meditación no es lo tuyo, hacer algo de yoga o estirar los músculos para relajar el cuerpo entero también es una muy buena y válida elección.

6. Si tienes que solucionar algo o decir algo, hazlo antes de que llegue el momento de tumbarse en la cama

La conciencia y los remordimientos de conciencia son muy traicioneros. Quién no se ha ido a dormir con la sensación esa de: “debería haber dicho esto”, “tendría que haber hecho lo otro”. El gran consejo -si está en tus manos-, es que todo esto que pueda atormentarte durante tus fases REM, lo soluciones antes. No es simple, pero se puede hacer.

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7. Haz el amor o deja que te abracen

Si tienes pareja o una persona de confianza con quién compartir tu vida sexual, adelante. Es un buen momento. Quizás te despierta, quizás te acelera, pero al fin y al cabo, estarás trabajando para aumentar tu sensación de placer y bienestar. A falta de sexo, los abrazos también son buenísimos. Pide a alguien que tengas cerca que lo haga… y sino, a muy malas, ¡abraza a tu querida almohada!

8. No fumes ni consumas sustancias que te alteren

Cuanto menos motivos le des a tu cuerpo para alterarse, mejor. Este punto lo dejamos aquí. Es mejor una zanahoria que un cigarro.

9. No te pases de frío ni de calor

En invierno, mil capas. En verano, sin ropa interior. Ojo con los cambios de temperatura y con esa sensación de “tengo mucho frío” o “hace mucho calor”. Al final, cuando estamos dormidos, nuestro cuerpo se estabiliza y si hay un edredón de por medio o un aire acondicionado funcionando a tope, afecta.

10. Lee un buen libro, en papel

O una revista, o algo que te haga desconectar un poco, provoque tu bienestar y que poco a poco, vaya haciendo su efecto para que los ojos empiecen a cerrarse.

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11. Tómate una infusión, o un café relajante (descafeinado), también a tiempo

Sí, tomar algo que calme nuestro espíritu está genial para irse a dormir. Hay miles de infusiones que son adecuadas. Pero, ¿sabías que el café descafeinado -como El Relajado (guiño, guiño otra vez) también es una buena opción? Al fin y al cabo es encontrar ese momento de paz, de meditación y serenidad que nos permita ir a dormir con calma y no arrollar el cerebro con mil pensamientos y sensaciones.

Estos son algunos consejos que desde ARRUGAO conocemos y sabemos que funcionan. Estamos metidos de lleno en el mundo del café, pero con cuestiones de dormir ¡estamos bien al día!

Y si aún te cuesta relajarte antes de irte a dormir, siempre puedes aliarte con El Madrugador, ese café que tenemos en ARRUGAO notas a chocolate, flores y caramelo y que te ayudará a levantarte de tu cama y no quedarte entre las sábanas.